lunes, 26 de diciembre de 2016

Cap 2

Quiero estar contigo el resto que te quedes aquí conmigo.


Intercambiamos números y empezamos a hablar seguido, me encantaba la forma del cómo me hacía sentir importante, me preguntaba como estaba, siempre quería escuchar cómo me había ido en el día y eso me gustaba, con el tiempo deje de hablarme con mi novio y terminamos dándonos al olvido, porque ni el me buscó y ni yo lo pensaba.
Era mayo 28 y era sábado por la tarde decidimos encontrarnos en el parque para salir y conocernos más, éramos 4 supuestamente, él, Melany, Sergio y yo pero al final nos cancelaron y sólo fuimos él y yo.
Llegué al paradero de donde saldríamos a pasear y el aún no venía, como no tenía saldo opté por llamarlo al celular desde un teléfono público.
Llegó y nos fuimos a la laguna, fue muy lindo hablar con él, al menos teníamos tema de conversación, era un payasito a veces pero tenía respuesta para todo y eso me encantaba.
Al final de la tarde le pregunté qué era lo que  pensaba estudiar saliendo del colegio y me dijo que deseaba terminar una carrera técnica, porque no quería pasar mucho tiempo estudiando en una universidad. Me reí porque empezaba a sonar pedante y eso era lo que yo quería escuchar, que no pretendiera sonar inteligente o amable sino que sea el mismo con todo y sus formas o al menos eso creí.
Llegamos a la laguna después de caminar un montón y nos sentamos. Me preguntó sobre la propuesta que me dio mi padrino de viajar a España a estudiar, le dije que no quería pero que no tenía opción.
-¿Por qué no tienes opción, no te pueden obligar a ir! ¿Tus papás lo permitirán?- dijo él
-Antony (respire)… Yo no tengo papás – Dije yocon un nudo en la garganta.
El silencio se empezó a sentir y el entendió que aunque yo no quería tenía que obedecer, le conté que vivía con mi apoderado y que no tenía papás, supo mucho más de lo que pocas personas conocen, aún lo sabe.
Terminé con un suspiro y él pues entendió que la decisión de quedarme era algo que yo no lo controlaba, era una oportunidad y definitivamente no la podía desaprovecharla.
Regresamos al paradero y el solo me miraba como si fuera a devorarme con todo y zapatitos, siempre hacia eso cuando me miraba, era muy extraño, en fin subimos al carro y yo espere que me dijera para estar pero no lo dijo.
Mis ganas de querer estar con el disminuyeron ya que al parecer él tampoco tenía la iniciativa de decirme algo, nos sentamos y me tomó de la mano y diciendo:
-          Yo sé que te vas a ir a España y tal vez sean pocos los días que te quedes conmigo pero quiero estar contigo, si quiera estos días que aún te quedas aquí, por favor
¿Quieres ser mi enamorada?

Y de repente me da un beso, uno que nunca sentí de la manera en la que vino, es decir si había tenido besos en estos pocos años de colegio, pero él lo hacía diferente, lindo, especial, único, aún lo hace.

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